Los caminos de Yucatán: por qué hicimos roadtrip

Decidimos hacer un roadtrip porque queríamos ser dueños de nuestro tiempo, sabíamos que había lugares de difícil acceso y buscábamos estar cómodos. Viajamos con casas de campaña que no íbamos a cargar de bus en bus. Además, tanto lugar por visitar no sale tan bien si dependes de centrales camioneras, horarios o de viajar a dedo (personalmente, no soy fan de la última). Pero, lo más, más, importante para mí: ¡el calor!

Temía hacer este viaje en verano porque las temperaturas en la península llegan fácilmente a 35°C con sensaciones que, por la humedad, superan los 40°C. (En serio, mi médico me tiene prohibido esos climas). La sola idea de tener acceso a aire acondicionado y una hielera con agua y cerveza fría en el auto, me garantizaba tener controlado mi humor.

Con muy pocos días de anticipación, compramos unos boletos de avión a Mérida desde la Ciudad de México. Mis amigos y yo teníamos una idea muy clara: explorar lo más posible de la Península de Yucatán. Cada uno sacó su computadora y puso manos a la obra para crear el itinerario ideal. Uno se encargó de reunir las listas de todos esos lugares que queríamos ver con nuestros propios ojos. Otro, de trazar un mapa con distancias ideales para conducir. Otro más, de verificar que los lugares por los que pasaríamos tuvieran hoteles, hostales o zonas de camping. Como no sabíamos en dónde nos caería la noche, reservábamos con horas de anticipación (lo que no resultó muy bien en Holbox y Bacalar).

Los secretos que conocimos

Además del calor, la comodidad y los artículos de camping, una razón más para sólo tomar un auto e irnos es que no nos encanta la gente. Somos ese grupito que pierde la noción del tiempo explorando (y el resto del tour tiene que esperar), que no sigue la ruta de los guías, que se aleja de las multitudes y que lleva sus celulares googleando datos científicos y antropológicos de los lugares donde está. Por ejemplo, Quintana Roo y Campeche están en la lista de estados con las tasas más altas de suicidios en México, ¿por qué si son tan paradisíacos? Por ahí existe un estudio que lo relaciona con sus raíces, su cultura: los mayas tenían una diosa “de la cuerda” o “del suicidio”, Ixtab.

Sabiendo todo eso por experiencias anteriores y que queríamos visitar lugares de difícil acceso, no dudamos ni un poco en rentar un auto (tip: sale mucho más barato llevar tu propio auto).

Caribe mexicano - Foto @lauyaniz

Caribe mexicano – Foto @lauyaniz

Algunas cosas que debes saber de viajar en auto por la Península de Yucatán:

Seguridad: La Península es una de las zonas más seguras de México (si no es que la más segura). Yucatán es el estado con la tasa más baja de criminalidad. La de Quintana Roo es un poco más alta, pero nada en comparación con otros estados. Campeche (por donde no pasamos, pero pertenece a la zona) también está en la lista de estados más seguros. Personalmente, no quise atravesar Veracruz que ahora no está en sus mejores tiempos.

Los caminos: Las carreteras federales están en excelentes condiciones, hay buena señalización y casi no hay curvas. Por la noche, hay algunos trayectos muy oscuros. Hay que manejar con precaución porque la lluvia puede ser repentina y, aunque breve, muy intensa. Muchos animales, sobre todo reptiles, atraviesan los caminos y es muy triste ver, sobre todo, iguanas atropelladas. Si tienes suerte, atravesarás lagunas con flamencos, verás uno que otro mono y tendrás que detenerte por deliciosas frutas en alguno de los pueblos.

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El peaje: Prácticamente sólo utilizamos carreteras federales. En los ocho días, gastamos 267 pesos  (unos 15 USD).

La gasolina: Por un auto Aveo, cuatro cilindros, recorriendo casi 2 mil kilómetros y utilizando aire acondicionado (¡hacía mucho calor!), en ocho días, gastamos 2,200 pesos en gasolina (unos 120 USD). Un tip: carga gasolina siempre que puedas, hubo una ocasión que creímos que no lo íbamos a lograr.

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